GRG, IBC o bidón de 1000 litros: qué es y qué normativa aplica al transporte
Qué es un GRG/IBC de 1000 litros, el bidón de 1000 litros que busca el agricultor, y qué normativa de transporte le aplica.

Cuando alguien nos llama pidiendo "un bidón de 1000 litros", casi siempre está buscando un GRG. Es el mismo aparato: ese depósito cúbico de plástico blanco metido en una jaula metálica, montado sobre un palet, con grifo abajo y boca de llenado arriba. GRG (Gran Recipiente para Granel) es el nombre en español; IBC (Intermediate Bulk Container) es el nombre en inglés que ves en cualquier catálogo. Bidón de 1000 litros es como lo llama el campo. Los tres se refieren a lo mismo, y conviene saberlo antes de pedir presupuesto para no acabar comparando peras con manzanas.
Donde sí hay diferencias reales, y donde la gente se equivoca, es en para qué sirve cada GRG y en qué normativa le aplica. No todos valen para lo mismo, y la línea que los separa no es el precio ni el aspecto: es qué vas a meter dentro y si eso viaja por carretera. Vamos por partes.
Qué es exactamente un GRG/IBC de 1000 litros
Un GRG es un recipiente rígido para líquidos y granulados de capacidad intermedia: más que un bidón, menos que una cisterna. El formato de 1000 litros es el estándar porque ocupa la huella de un palet europeo y se manipula con carretilla o transpaleta como cualquier otra carga paletizada. Frente a los bidones de 200 litros, un solo GRG te ahorra cinco manipulaciones y bastante espacio de almacén.
En nuestro catálogo trabajamos dos líneas de GRG/IBC de 1000 litros: el de uso alimentario, con jaula metálica y palet integrados y grifo de vaciado, y el de uso agrícola, reacondicionado, revisado y con prueba de estanqueidad, pensado para agua, fertilizantes líquidos o fitosanitarios en la explotación. Los dos son de HDPE y los dos aguantan lo suyo. La pregunta no es cuál es mejor, sino cuál corresponde a tu producto.
Contacto alimentario: 1935/2004 y sentido común
Si el GRG va a contener un líquido destinado a alimentación, mosto, salmuera, zumo, aceite, aditivos, el material que toca el producto tiene que ser apto para contacto alimentario conforme al Reglamento (CE) 1935/2004, y su uso dentro de tu planta entra en tu plan de higiene y APPCC según el Reglamento (CE) 852/2004. En la práctica esto significa dos cosas muy concretas para ti: que el envase venga con la documentación que acredita la aptitud, y que tengas escrito cómo se limpia, quién lo limpia y con qué frecuencia.
Por eso, para alimentario directo recomendamos GRG nuevo. Un reacondicionado ha contenido algo antes, y aunque haya pasado limpieza y prueba de estanqueidad, el histórico de lo que llevó dentro es información que rara vez viaja completa con el envase. Para agua de riego, jabones, detergentes, fitosanitarios ya diluidos o usos industriales, el reacondicionado es una compra excelente. Para el zumo que va a embotellarse, no lo es.
ADR: la parte que más se pasa por alto
Aquí está el punto crítico. Si el líquido que transportas por carretera está clasificado como mercancía peligrosa, muchos fitosanitarios concentrados, disolventes, ácidos, ciertos productos de limpieza industrial, el transporte se rige por el ADR, el acuerdo europeo de transporte de mercancías peligrosas por carretera. Y el ADR no regula solo cómo se conduce: regula el propio envase.
Un GRG apto para ADR es un GRG homologado, y eso se ve: lleva un marcado UN grabado o en placa, con un código que identifica el tipo de recipiente, el fabricante y la fecha de fabricación. Ese marcado es el que acredita que ese modelo superó los ensayos exigidos. Además, los GRG homologados están sujetos a inspecciones y ensayos periódicos, y su reutilización y reacondicionado tienen reglas propias dentro del ADR.
La consecuencia práctica: un GRG de uso alimentario o agrícola sin marcado UN no sirve para transportar mercancía peligrosa por carretera, por muy nuevo, muy limpio y muy estanco que esté. Sirve para almacenar en tu finca o en tu nave, sirve para mover agua, pero no para salir a carretera con un producto clasificado. Y si el GRG homologado que tienes ha caducado su periodo de inspección, deja de ser válido aunque el marcado siga ahí.
Criterio rápido antes de comprar: mira la ficha de datos de seguridad del producto que vas a meter. Si tiene número UN y clase de peligro, necesitas envase homologado y hablar con tu transportista o con tu consejero de seguridad ADR sobre marcado, plazos de inspección y documentación. Si no lo tiene, con un GRG alimentario o agrícola vas sobrado. Nunca decidas esto por lo que te diga el vecino: los plazos y los códigos concretos son cosa del técnico, no del catálogo.
Qué mirar en un GRG usado
Si vas a por reacondicionado, revisa siempre lo mismo: estanqueidad del cuerpo, estado de la válvula y del grifo (es donde primero aparecen las fugas), jaula sin barrotes doblados ni soldaduras rotas, palet sano, y limpieza interior real. Nuestros GRG reacondicionados salen revisados y con prueba de estanqueidad. Y si tienes envase vacío parado que ya no vas a usar, cuéntanoslo: entra en nuestro circuito de reutilización y reciclaje.
¿Dudas sobre qué GRG te corresponde? Dinos qué producto vas a meter dentro y si sale a carretera, y te decimos qué necesitas. Llámanos o pide presupuesto.
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